martes, febrero 27, 2007

De Farruquito a Carpenter

Si uno se pone la radio hoy en día y no concluye en que el ser humano es profundamente subnormal es que tiene un problema cognoscitivo (que no se entera, vamos). Escuchando ayer noche los rebuznos del presidente en funciones del betisbalompié llegué a entender porque todavía tenemos problemas al atarnos los zapatos. Que dos tíos de huevera negra y corbata se estén tirando pullazos al geto por vía multimedia dejando la ciudad de Sevilla a la altura del betún delante de toda España entra dentro de eso que Valle Inclán definió tan acertadamente como el esperpento.
Nada raro, en estos días nuestros en los que los terroristas hijolagranputas se apropian el epíteto del mártir a base de biomanán y en los que todo es tan políticamente correcto que hasta se nos pide comprensión a Farruquito. Pues mire usted que yo me cago en todos los putos muertos de la corrección política. Y le digo má, que diría el ambiguo de Lopera, debo estar yo mal de la azotea por desear que a De Juana le enchufen el suero allá donde acaba la espalda y que al pobre gitanito le dejen el ojete en el presidio con un perímetro a lo Guantánamo. En la España profunda publican en todos los periódicos que le pegan fuego a otra víctima de esas de género. Con tetas, vaya, que si me lo pegan a mí no salgo ni el Marca. Mi padre es de los que sueltan aquello de "algo habrá hecho". Yo no es que vaya a suscribirme a la coña, pero yo soy de los que sonríe cuando lo suelta, para qué nos vamos a engañar. Joder, sonríe hasta mi madre. Será porque trabaja con mujeres. O eso, o en mi casa somos todos unos hijos de puta. En cualquier caso, nos da carisma, así que no nos quejaremos. El tema es que el otro día ví La Cosa de Carpenter y me resultó curioso el paralelismo existente entre los métodos de ejecución para un organismo alienígena que absorbe a los hombres hasta convertirlos en otra cosa y las parientas. También Carpenter le pegaría fuego. Al organismo alienígena, claro...

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miércoles, febrero 14, 2007

El hombre que pudo reinar

Siempre me ha parecido un peliculón "El hombre que pudo reinar". En ella, Sean Connery era confundido con la reencarnación de Alejandro Magno y llegaba a convertirse en todo un dios para sus seguidores a pesar de las recomendaciones de su fiel amigo, interpretado por Michael Caine, que intentaba explicarle que si el engaño se descubría aquello iba a acabar muy mal. Algo parecido está sucediendo en el Barcelona con el éxcentrico Samuel Eto'o. El genio camerunés cree estar tocado por los dioses y su excesivo ego le hace decir y hacer lo que le venga en gana sin ninguna consideración a su club ni a sus compañeros. El problema es que, al igual que en el film de Connery, Samuel no es ningún dios; si acaso un reflejo de uno creado por una afición necesitada de ídolos que tan pronto puede aclamar tu nombre como silbar con el estruendo furioso de la decepción. Eto'o se ha puesto él mismo en la pared de lapidamientos a pecho descubierto en una actitud que pretende ser de orgullo aunque haya resultado en pueril tozudez. Su desplante a Rijkaard es un error. Su crítica despiadada a Ronaldinho es un error. Su insulto a Sandro Rosell es un error. Sus exabruptos frente a los perplejos niños que lo rodeaban durante su improvisada rueda de prensa es un error. Su teoría conspiratoria de los grupos que no desean su regreso es un error. Todo ha sido un error. Lo peor de todo es que todos estos errores los ha cometido en frío, muchas horas después de su negativa a jugar el Domingo. Ahora que la crisis parecía un patrimonio exclusivo del Realísimo, Eto'o ha sembrado la discordia de una forma tan brusca e inesperada que ni siquiera su abrazo con Ronnie o las declaraciones del capitán Puyol intentando apagar los fuegos creados pueden borrar la sensación de desconcierto que sobrevuela el barcelonismo estos días.
A mí Eto'o me parece un delantero impresionante, de los mejores del mundo, y sus similitudes con el estimado Stoichkov ya le han salvado más de una vez de la hoguera con el pretexto del carácter incendiario del campeón. La duda está en si su verborrea incontinente resultará tan épica cuando lleguen las vacas flacas. Tal vez entonces pase de ser indomable delantero a puto grano en el culo...

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martes, febrero 13, 2007

Kryptonita roja en mi Döner Kebab

En ocasiones uno cree haber visto ya todas las fricadas posibles en este mundo tan gilipollas nuestro. Obviamente, no se tarda mucho en descubrir que no se puede estar más equivocado. El hecho de que exista un vídeo en el que una bestia parda turca con toda la cara de Romay se dedique a dar hostias vestido de Superman despeja todas mis dudas acerca de la rareza de la especie. No sé qué se puede añadir a lo visto en este video, a mí no se me ocurre qué cojones escribir al respecto. Tal vez destacar esos preciosos ojos azules. Lo que lucirían en Alcalá-Meco...

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viernes, febrero 02, 2007

Óscar Jiménez

Cuando empecé en esto de los cómics de jovencito siempre tuve como favoritos a gente como Neal Adams y su fabuloso Batman, Sal Buscema y su particular Hulk y por supuesto Romita con su ya mítico Peter Parker. El caso es que uno nunca imagina que uno de esos monstruos de la viñeta pueda llegar a conocerte y dirigirte unas palabras y mucho menos que pueda llegar a ser tu amigo, o ya puestos, mejor amigo. Desde luego tener una relación de esa cercanía con uno de tus ídolos debe ser algo mágico, pero tenerla desde antes de que fueran lo que ahora son y verlos convertirse en dibujantes de esa categoría es definitivamente una pasada. Y es que podría decirse sin riesgo a equívoco que yo soy uno de esos afortunados.

Cuando conocí a Óscar Jiménez en el instituto ya dibujaba como los ángeles. Cada vez que se exponían sus dibujos en las desconchadas paredes de mi añorado Álbeniz se te iba la moral al suelo de pensar que alguien que apenas te sacaba unos años fuera capaz de dibujar de esa manera. Yo, que siempre había sido el mejor en eso, que siempre había sido el centro de atención por mis cualidades artísticas, había sido vapuleado y tan clarísimamente superado que mi presencia nerviosa delante de las fantásticas ilustraciones del Castigador que Óscar había colgado sonriente durante la mañana era una imagen dramáticamente patética. Aún quedé más descolocado al conocerlo porque detrás de aquel dibujante asombroso se escondía un auténtico genio que desbordaba personalidad por los cuatro costados. Podría hablaros largo y tendido de la calidad humana de Óscar Jiménez y me quedaría desproporcionadamente corto en mis descripciones. Siempre tiene una sonrisa para todo el mundo y no sabe lo que es el rencor a pesar de que lo normal sería que conservara un saco lleno a causa del daño que le han hecho a lo largo de todos estos años. Mozart tuvo un Salieri, pero a Óscar le tocó bailar con toda una verdadera legión de hijos de puta envidiosos que se agolpaban a su puerta esperando su caída mientras él se la abría a todo el mundo para invitarles a pasar. Tanto buitre y el carácter disperso y despistado que siempre le acompañó acabaron por derrumbarle y alejarle de una profesión que siempre fué su ilusión, y que por culpa de su exceso de confianza y una situación personal complicada casi se convirtió en un pesado yugo. En el recuerdo queda su trayectoria en Flash, brillante a pesar del maltrato de sus lápices a mano de entintadores y coloristas mediocres, su impresionante anual de Ray, que contiene una de las mejores viñetas de Superman de la historia (incluso el puto Alex Ross quiso cambiar algunas de sus mejores páginas por ella, lo sé de buena tinta porque escuché la conversación), su saga de la JLA, la mejor de la colección de largo y uno de sus mejores trabajos y tantas otras cosas que nunca verán la luz y que harían sonrojarse a genios como Romita Jr o Brian Hitch.

Hace un tiempo me encontré con Óscar y lo ví muy tocado, algo apagado y desde luego lejos de aquel amigo risueño que durante tanto tiempo fué . Me habló de algun proyecto aquí y allá pero nada oficial ni que fuera a hacerse a corto plazo. Realmente pensé que todas aquellas putadas que le hicieron desde la "amistad desinteresada" habían surtido efecto y lo habían mandado a la lona.

El caso es que hace unos meses mi hermano (otro tarado de mierda como un servidor con un corazón que no le cabe en el pecho y una televisión HD de la hostia bendita) me envió unas páginas de un tal Juan Barranco de un proyecto de Marvel llamado Fool Killer. Al verlas un calorcito familiar me invadió el espinazo y me pareció escuchar a lo lejos el Sea Of The Heartbreak en la voz de Pat Boone. Aquellas páginas eran lo mejor que había visto en mucho tiempo desde los Ultimates de Hitch. Y que me ahorquen si el genio que ha dibujado eso no es el puto Óscar Jiménez. Que te salga todo bien, amigo. Que te salga todo bien...

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miércoles, enero 31, 2007

Ronaldo

Que Ronaldo es un juerguista de categoría no lo duda nadie. Desde su llegada al Realísimo la vida social del vestuario se multiplicó a ritmo Gremlin y el contacto de la plantilla con putones de relumbrón empezó a ser más habitual que los masajes musculares (ejem). Sus famosas fiestas de sociedad y su conocida pulsión gastronómica alimentó el mito del gordo putero y su fama de supernueve, ganada en el puente Barcelona-Brasil a base de golazos únicos, acabó tan truncada como su maltrecha rodilla interista. Que a aquel espigado brasileiro que despuntó en un perplejo PSV en la década de los 90 se le haya pasado a llamar "El gordo" tiene muchas explicaciones. A mí no es que me sorprenda demasiado porque la samba nunca casó bien con el dinero, y si a la mezcla le añades un asador donostiarra el resultado puede ser una transformación que no supera ni Jeff Goldblum. Capellos y capullos aparte, la carrera de Ronnie ha sido una pendiente abajo que a pocos gusta y muchos anunciaron.
Dicho todo esto, yo debo añadir que aún confío en Ronaldo. Nunca me cayo demasiado bien, tal vez por su tono pasota y poco comprometido, tal vez por sus "traiciones", tal vez porque el césped del Camp Nou nunca superó su ausencia, pero la verdad es que no creo que un tío que es capaz de superar una lesión del calibre de la que sufrió en las filas del Internazionale se vaya a hundir ahora porque un italiano desfasado le retire a destiempo. Cuando su rodilla quebró fueron muchos los que dijeron que nunca volvería, que estaba acabado, y él sacó la lengua con impertinencia y regresó cargadito de goles a la máxima categoria. Espero que le vayan bien las cosas en Milán. Y si no, siempre nos quedará Compostela. Puto gordo...

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martes, enero 30, 2007

Golden Boy

Hace un tiempo, en uno de esos mercadillos cutres que aquí en Barcelona llamamos Salón del Cómic, me encontré con un puesto de Selecta Visión que ofrecía un porrón de dvds de manga a precio de saldo. Me llevé una peli de Lupin, otra de Street Fighter y otra por recomendación de mi novia que llevaba por título Golden Boy. Dejando a un lado la penosa calidad de la edición (por cinco eurillos tampoco nos vamos a poner tontos), esta última resultó ser un acierto total (puta suerte, claro). El caso es que después de ver el primer capítulo me dí cuenta de que hacía mucho tiempo que no me reía a carcajadas con un anime (la última fué con Bobobōbo Bōbobo), y eso es decir mucho.

Golden Boy es un manga de Tatsuya Egawa que se viene publicando en el Shonen Jump desde 1992 y que debido a su éxito acabó saltando a la pantalla en 1995. El argumento es una puta locura (como a mí me gustan) que explica la historia de Kintaro Oe, un estudiante de derecho de 25 años que deja la carrera porque ya ha aprendido todo lo que la universidad puede enseñarle (?), así que el tío se agarra su bicicleta y se va mundo a través a aprender lo que le echen. Los episodios suelen ir más o menos de los diferentes trabajos a los que se dedica Kintaro y cómo este siempre demuestra sus impresionantes dotes intelectuales y su categoria humana a pesar de acabar despedido tras meterse en mil y una situaciones comprometidas (muchas de ellas con carga sexual).
Os aseguro que la serie es de partirse la caja pero a base de bien. Si mi chica no me llega a insistir en que la comprara habría pasado olímpicamente y me la habría perdido, y ahora no hago más que desear que publiquen los diez tomos que componen el cómic original en España (si es que no lo están ya). Y yo que detestaba el manga. Después de descubrir Death Note, Gantz, Vagabond o Bobobōbo Bōbobo más me vale callarme la boquita... Chsst!

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lunes, enero 29, 2007

The Walking Dead

En Kentucky, el oficial Rick Grimes y su compañero Shane mantienen un tiroteo en la carretera con un sospechoso. Cuando Grimes intenta buscar cobertura recibe un disparo fatal en el hombro. La próxima vez que abra los ojos lo hará meses después en una cama de hospital. Tras recuperar la conciencia descubrirá que el mundo está ahora habitado por muertos que caminan, ya nada volverá a ser igual. Este es el punto de partida de The Walking Dead, un cómic de Robert Kirkman y Tony Moore, que nos devuelve ese olvidado género de Zombies que tanta fama tuvo en otra época gracias al maestro Romero.
El cómic de Kirkman está muy cercano al planteamiento de El Amanecer de los Muertos en cuanto al desarrollo de personajes y lo mucho que cuida la personalidad de cada uno de ellos. Sin embargo, los zombies que tan bien retrata Moore son mucho más clásicos que los que se pueden ver en la genial película de Zack Snyder. La historia que nos cuenta Kirkman no piensa únicamente en la acción, sino que apuesta por contar una historia interesante y creíble que nos haga disfrutar con algo más que con la casquería gratuita, y eso es una novedad dentro de un género que no suele caracterizarse por sus guiones.
Robert Kirkman sonará a los más freakies por su trabajo en Image, donde hizo cosas notables, como una fántastica miniserie de Super Patriot, un personaje con reminiscencias a cierto personaje Marvel, y en especial por su serie Invincible, que ha generado grandes críticas y ha llevado a la Paramount a comprar sus derechos de cara a una más que posible adaptación cinematográfica. Tony Moore es más desconocido y sus trabajos más importantes han sido series como Battle Pope o la más reciente The Exterminators en la serie Vértigo de DC Cómics. Ha estado nominado en dos ocasiones a los premios Eisner, y aunque no ha llegado a ganar ninguno su calidad está fuera de toda duda. A partir del número siete americano lo releva en el puesto Charlie Adlard, con un estilo más cercano a Matt Wagner, y los resultados siguen siendo excelentes. Adlard es aún más desconido que Moore, pero habrá quien recuerde sus lápices para Judge Dredd o Hellblazer. Como digo, el relevo es acertado y, aunque prefiero al bueno de Moore, el dibujo de Adlard sigue siendo excelente y muy ajustado a los guiones de Kirkman.

No me extrañaría que alguna productora llevara las desventuras de Rick Grimes a la gran pantalla. Desde luego sería difícil hacer una mala película con tan buen material pero, como diría el maestro Vader, no subestimeis el poder del lado oscuro...

Leédlo, os va a encantar.

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